martes, marzo 27, 2007

VENEZUELA: MUNICIPIO DE ASENTAMIENTOS Y GRANDES TRADICIONES DE LA CULTURA HAITIANA
Por: M.Sc. Silvia Alvarez Ramos.

El conocido hoy como municipio de Venezuela, en la provincia Ciego de Avila, porción central de la República de Cuba, constituye uno de los lugares donde se asentaron en número importante los inmigrantes haitianos arribados a la Isla como braceros para la zafra azucarera en las primeras décadas del siglo XX.

La historia y surgimiento de estos predios se remontan al siglo XVI.

En 1577 el cabildo de Sancti Spíritus, a cuya jurisdicción pertenecían las tierras que hoy conforman la provincia de Ciego de Ávila, hizo la demarcación de un número considerable de hatos y corrales, entre ellos se encontraban: Ciego de Ávila, Las Chambas, Nauyú, Los Perros, Morón, La Guira, Júcaro, Baraguá, Lázaro López, Dos Hermanas, entre otros.

Estas tierras estaban habitadas por indios organizados y divididos en dos cacicazgos: el de Ornofay, al sur, y el de Cubanacán, al norte, subdividiendo a poblados que los colonizadores llamaron “paraderos” y entre ellos se encontraba “Sabanalamar.”

En el libro La fiesta de los Tiburones señala su autor, el avileño Reinaldo González premio Nacional de Literatura:…”Y empezó a oírse el nombre del Quince y Medio que hasta ese momento pocos conocíamos. Venían hombres de negocios, sembradores y carpinteros preguntando por el Quince y Medio.

“La gente empezó a mudarse y aquello parecía una feria. Venían con familias enteras, bultos de ropas y cuanto Dios creó. Mientras más llegaban más pedía el ingenio nuevo.

“En Ciego de Avila todo el mundo sacaba la cuenta de qué sabía hacer y qué iba a declarar cuando le preguntaran los de la compañía. No había otro tema. Esperábamos matar el hambre vieja con el ingenio.

“Vinieron de muchas partes: isleños, asturianos, jamaiquinos, haitianos, y hasta chinos vi por aquí. No le diré que tantos como iban a venir después, pero algunos chinos descarriados ya andaban por el Quince y Medio en los primeros tiempos del ingenio.

“A partir de 1910 se incrementan sustancialmente los capitales de comerciantes en el Quince y Medio predominando el español, el chino y el nativo en menor escala. Así surgieron tiendas de víveres, de ropa y calzado, varios cafés y bares, una carretería para reparar estos equipos, dos tejares, que producían ladrillos de arcilla para la industria azucarera y otros usos, así como porrones y otros utensilios, fondas, gasolineras, ferreterías, talabarterías, herrería, panadería, un pequeño matadero de reses y un hotel entre otros; carnicería, limpiabotas ambulantes, tren lavado de ropa manejado por lo general por chinos, cine-teatro, servicio de acueducto privado de la familia Sánchez, cocheros de ómnibus privado, e incluso en el lugar funcionaba la alcaldía mi barrio”.

“Con la llegada de la Primera Guerra Mundial este comercio prosperó notablemente y continuó su compás de desarrollo paralelamente al auge de la producción azucarera, surgiendo incluso una sucursal bancaria que desapareció con la crisis de 1921.

“El poblado floreció y se convirtió en el centro comercial de mayor importancia del territorio. Como los dueños del central no permitían en sus predios otros intereses que no fueran los de la compañía esta medida favorecía directamente el gran desarrollo que alcanzó el Quince y Medio.

“Allí se efectuaba el comercio con las áreas rurales, los mítines y actos políticos, se encontraban ubicados el local del Sindicato Azucarero, los locales de los partidos políticos…Todo este desarrollo del comercio posibilitó que floreciera una pequeña burguesía en el pintoresco poblado.

“Otro de los factores que incidió en este florecimiento fue el ferrocarril de Júcaro a Morón, debido a que en el centro del pueblo fue construido el paradero o estación de Silveira, lo cual facilitaba el transporte de mercancía y mensajeros. Aunque existía un camino desde este lugar hasta la ciudad de Ciego de Ávila, el mismo se encontraba en muy malas condiciones y en época de lluvia era prácticamente intransitable, por lo que el ferrocarril monopolizaba todas las transportaciones hasta este lugar.

“Por este desarrollo que va adquiriendo el central Stewart y el poblado del Quince y Medio, la compañía norteamericana permite la fundación del Club Social del central Stewart, que contó siempre con la ayuda de Gumersindo Camacho, administrador de la entidad, quién fue desde el año 1927 el presidente de honor del mismo. El club era solamente para blancos de prestigio y empleados de confianza del ingenio, para la selección de los “socios”, entraban a jugar diferentes factores como: posición política y económica, rasgos físicos y vínculos con la raza negra”.

El desarrollo de este tipo de institución fue tan importante que los cronistas de la época señalaban que:…”En el central Stewart se ha de encontrar el viajero una capital en miniatura, donde resplandece una sociedad fina, culta y adinerada. El Club social es una demostración evidente. Quizás en la mayor parte de los pueblos de la República conozcan este centro social adonde acude un escogido grupo cuyo rasgo principal se encuentra en el espíritu de distinción que le anima y ennoblece.”

LA INMIGRACION HAITIANA

En las décadas iniciales de los años 1800 se conoce que llegaron los primeros inmigrantes haitianos a la isla, esa vez como esclavos de las dotaciones de colonos franceses.

Entre los años 1913-1921 embarcan hacia la Isla alrededor de 81000 haitianos como braceros para la zafra azucarera, que se asentaron fundamentalmente en las antiguas provincias del Oriente del país y del Camagüey. En este período vinieron hombres solos, del 1923 al 1927 ocurre otra gran oleada migratoria, en el cual ya se hacen acompañar de sus esposas, las que ayudaron a costear los gastos y la economía de la familia con su trabajo, Poco a poco se fue haciendo numerosa la familia con los hijos y nietos que iban naciendo en esta tierra.

El trabajo de educarlos y mantenerlos fue muy difícil debido a que se contaba con 7, 10, 12, 14, 18 y hasta 20 hijos que por demás también fueron creando sus familias. En los bateyes no había escuelas ni maestros, los centros educacionales quedaban muy distantes y los padres, tratando de proteger a sus hijos contra cualquier tipo de peligro, no los matriculaban.

No había tampoco el dinero para realizar esos gastos porque la enseñanza se pagaba, no era gratuita. El dinero que entraba en la casa no daba para comer, mucho menos para pagar los libros, las libretas, el maestro y cuantas necesidades se presentasen. Entonces se enseñaba por tradición oral, o de lo contrario un haitiano mayor enseñaba el creóle a su manera, sin método de estudio.

En aquel tiempo era obligatorio prepararse para laborar en el campo en el caso de los varones y para labores domésticas las hembras. Se pueden citar como familias de muchos hijos en estos lares las de: Juliana Baró, Emilia Luis, Ernesto Martínez, las hermanas: Cristina, Inés y Emelina Ramos Martínez; todas ellas hijas y descendientes de haitianos.

A pesar de todo ello se mantenía en la conciencia y en los sentimientos del emigrado una idea fija: regresar de nuevo a su tierra después de haber alcanzado progreso económico y posición decorosa que le permitiera disfrutar de buen reconocimiento y estatus social.

Estas ideas fueron tronchadas; en realidad no era tan fácil obtener trabajo y dinero como se decía en los rumores que escucharon en su país; se vieron envueltos en un callejón sin salida, no les quedaba otro remedio entonces que quedarse y aplatanarse en una tierra que poco a poco los fue aceptando como verdaderos hijos, como patrimonio de su cultura.

El deseo de regresar a Haití nunca desapareció de sus mentes y mucho menos de sus corazones.

De esta forma la inmensa mayoría de inmigrantes de esta etnia, que llegaron de Camphenague, Les Cayes, La Zil, San Lois, Tobec y de Puerto Príncipe, se asientan y van apareciendo sus agrupaciones en los poblados en la otrora región de Ciego de Ávila en los centrales azucareros: Stewart, Jagüeyal, Santo Tomás, Jatibonico, Algodones y Ciego de Ávila. Fueron utilizados como mano de obra para las actividades inherentes a la caña de azúcar y plantaron su semilla y su sudor en zonas apartadas de donde había una vida urbana rodeada de grandes negocios, en los bateyes cercano a los cañaverales.

Cuenta el longevo de 105 años, Antonio Guerrero Néstor (Edgard Guerrier, en creóle), quien fue Delegado ante el Cónsul de Haití en Cuba en la provincia de Camaguey para representar los intereses de los haitianos que vivían en los centrales azucareros, que: “Los haitianos, al igual que los gallegos e isleños, venían a Cuba en búsqueda de dinero pero, a diferencia de estos últimos, los haitianos vivían en pésimas condiciones en barracones. Después los barracones se forraron y comenzaron todos a vivir juntos y nada se perdía, se dormía en hamacas y en yaguas. Después, los hombres trajeron a mujeres haitianas e hicieron sus casitas de yagua, vivieron allí y después el dueño de la finca les comenzó a darles materiales para que ellos pudieran arreglar el barracón. Eso solamente no era así en el Quince y Medio, sino en todos los pueblos de Cuba.”

En el año 1919 se funda el Liceo, sólo para blancos, del que eran socios lo más “selecto” de la pequeña burguesía comercial y los colonos. Se llevaron a efecto las elecciones reglamentarias como establecían las leyes de aquella época.

Ya en 1927 existen tres sociedades divididas por la posición social y el color de la piel: El Club Social del central Stewart, el Liceo del Quince y Medio y la Sociedad “Mariana Grajales”.

También se dieron pasos importantes para fundar el Club de Jagüeyal, ocurrido años más tarde, el que organizó las fiestas del Palenque de Jagüeyal, lugar que tuvo importante trascendencia histórica en la lucha revolucionaria del año 1959. En el poblado de Júcaro se comenzaban también a desarrollar algunas actividades de tipo social patrocinadas por el gremio de la localidad que se aglutinaría posteriormente para celebrar los días 8 de septiembre, las fiestas en honor a la Virgen de la Caridad del Cobre, la que se sacaba en procesión por el mar sincretizándose con la Virgen María, madre de Dios.

Los lugares donde se fueron asentando los haitianos y sus descendientes se les denominaba como colonia cañera (el nombre de colonia venía desde el tiempo de los españoles) porque era propiedad de un terrateniente el cual se conocía por el sobrenombre de colono.

Las colonias en estos lugares se llamaron: La Carmita, El Porvenir, Andrés Morgado, Chiva o Lazo de Oro, La Caoba, Los Morenos, Don Simón, Área, Chivo, La Ofelia, Rasco, Isidoro, Dumoy, Domínguez, Eduviges, Venezuela, Caballé, Pitajones, La Americana, Josefina, Morenos en el Quince y Medio, Cesáreo, Robaina, Palma, Bravo, La Susana, Pina I, y Pina II, Castillo, Tres Bateyes, Brunes, Gato Prieto, Candita, La Ignacia y, Guiro, Patato, Hoyo de la Palma, Progreso y Palmarito.

Precisamente, Antonio Guerrero Néstor, que fue la personalidad más distinguida de estos asentamientos, desempeñó un papel muy importante en función de unificar la comunidad haitiana en esta zona. Señala que ellos no fundaron ninguna asociación, ni crearon ningún club; se mantuvieron alejados de cualquier tipo de organización que pudiera inmiscuirse en su cultura, en sus ritos, tradiciones, costumbres o religión; mantuvieron su cultura cerrada e impenetrable ante aquellos, que curiosamente querían saber lo que no se podía ni se debía decir. Utilizaban para ello la comunicación en creóle, su idioma natal, que por tradición oral fueron aprendiendo sus hijos y nietos. Hubo quien, ajenos a ellos, poco a poco pudo ganarse su amistad y aprendió de golpe y porrazo la lengua que cada vez se hacía común escuchar.

Ni los propios descendientes pudieron saber con claridad muchos de sus misterios, de sus secretos y de sus poderes para la adivinación en los cultos, los que gozaban de gran popularidad y de aceptación de las personas que vivían en el batey y sus alrededores, fundamentalmente de los blancos, que vieron en el haitiano al individuo con poder sobrenatural para la curación, la predicción del futuro y la protección de las grandes tragedias que pudieran sobrevenirle.

Entre los ritos religiosos practicados por esta comunidad se encontraban los bembés haitianos (festín que movilizaba a todas las personas que amaban a los haitianos, que eran muchas y creían en sus milagros), la ceremonia del vodú, y la semana santa, en la que se le rendía culto a los ancestros en su propia casa.

Los bailes de salón de corte francés constituían una forma refinada y culta de manifestarse en la sociedad, se hacía gala del buen vestir, de las buenas maneras, de la buena conducta y de las excelentes relaciones que existían entre las familias haitianas que eran invitadas con antelación a bailar en una glorieta destinada a tales efectos, ejemplo de ello lo constituyó la familia de Julia Martínez (en creóle, Neilá Chéri).

Las comidas de preferencia fundamentalmente se centraban en: el congrís de frijol negro, colorado o gandúl, y el arroz blanco, el potaje de frijol negro o colorado con dakey, la sopa de pan, la carne de cerdo, el pollo criollo, el pescado o el tazajo, la vianda hervida, que podía ser ñame, la yuca, el boniato, la calabaza, el quimbombó cosechado en las parcelas de tierra o en el “sitio” que poseían alrededor de la casa; también era común el dulce de fabricación casera: de calabaza china, el bombón, maní, ajonjolí, boniatillo, arroz con leche, coco; también se cocinaba el pan haitiano; los dulces se fabricaban fundamentalmente por mujeres y en abundancia para ir a vender a los cortes de caña donde laboraban los hombres; también hacían bebidas de gran sabor: el liké y el tiféi; se vendían las botellas de ron y de vino.

También se celebraban las fiestas del Primero de Enero, fecha de la independencia, triunfo de la Revolución de Haití en 1804. Ese día las familias se saludaban, los mayores aprovechaban para aconsejar a los niños y jóvenes de la familia acerca de lo que era bueno y malo, de lo que se debía hacer y lo que no se debía hacer, del sentido de la honradez, honestidad, seriedad, del respecto a la dignidad humana y la consagración al trabajo para poder vivir con la frente en alto sin abochornarse del sudor de sus manos y no del trabajo ajeno, porque robar era el acto más vergonzoso y abominable en que un hijo, nieto o pariente podía incurrir. Estos hechos no se aceptaba en la familia; se tomaba sopa de pan con calabaza, se le hacían regalos a los pequeños. Era un día singular que se iba de batey en batey para felicitar y saludar a otros paisanos, se le deseaba lo mejor, tranquilidad, bienestar, paz y prosperidad.

lunes, marzo 19, 2007

UNE PRÉSENCE RENE PREVAL, PRÉSIDENT DE LA HAÏTI, UN COMPORTEMENT DU GROUPE UNIQUE VOCAL DANS CREOLE DESANDANN

Le président de la Haïti René Preval a assisté dans la nuit du dimanche 18 mars à l'habit de fête de la rencontre de la Semaine de la Francofonía 2007, où il a mis en action le groupe vocal Desandann.

Accompagné par les ambassadeurs de la France et de la Haïti dans le Plus grand des Antilles, Marie - France Pagnier et Jen Raymond Simon, respectivement, et des fonctionnaires du Ministère des Affaires étrangères de la Cuba et d'autres représentants du Corps Diplomatique accrédité dans le pays, Preval il a aussi joui du comportement du groupe de danses arabes Aisha-Al-Hanan.

Le Président haïtien est arrivé en Cuba moyenne des heures d'avance, et a été direct dès l'aéroport vers le théâtre de l'Auditorium du Musée National de Beaux Arts où on présenterait le groupe vocal.

Desandann, un groupe unique vocal dans creole une connaissance jusqu'au moment en Cuba et dans le domaine de la Caraïbe, incluse la propre Haïti, il a surgi en 1994 comme initiative de quelques descendants de la communauté haïtienne, spécialement de sa directrice, Emilia Díaz Chávez, élevée au grade de Direction Chorale en 1978.

Son répertoire, tout dans creole, provient du folklore haïtien et montre de nos jours de divers rythmes et genres : l'yambalú, la meringue, une musique religieuse d'origine du vudú, et les autres. Parfois ils incorporent des mouvements corporels, très typique chez le Haïtien et avec certaine influence cubaine, comme accompagnateurs de l'interprétation orale.

Tant en Haïti, où ils ont agi dans quelques opportunités, comme aux États-Unis de l'Amérique du Nord - le lieu dans lequel ils ont été dans trois opportunités-, la France, le Canada, la Martinique et le Mexique ont connu de son art merveilleux vocal.

Le groupe a été récompensé dans divers certámenes nationaux et internationaux, et reçu la reconnaissance et l'hommage des autorités et le people de la province de Camaguey et d'autres territoires du pays.

Des descendants de Haïtiens ont précédé à son comportement à l'habit de fête l'interprétation de quelques nombres vocaux de la Cantoría Martha Jean Claude, un groupe d'enfants de 6 à 16 ans d'âge, et dirigés par Teresita Romero Miranda, du propre groupe Desandann.

Dans une occasion de la Semaine de la Francofonía 2007 a réalisé le vendredi 16 une conférence sur l'apport de Jacques Roumain à la promotion de la diversité culturelle, au compte du Docteur Jean Maxius Bernard, Conseiller au compte des affaires culturels de l'Ambassade de la Haïti en Cuba, et une dégustation de plats variés typiques haïtiens.
PRESENCIA RENE PREVAL, PRESIDENTE DE HAITI, ACTUACION DEL UNICO GRUPO VOCAL EN CREOLE DESANDANN

El presidente de Haití René Preval asistió en la noche del domingo 18 de marzo a la gala del encuentro de la Semana de la Francofonía 2007, donde actuó el grupo vocal Desandann.

Acompañado por los embajadores de Francia y de Haití en la Mayor de las Antillas, Marie- France Pagnier y Jen Raymond Simon, respectivamente, y de funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y otros representantes del Cuerpo Diplomático acreditado en el país, Preval disfrutó también de la actuación del grupo de danzas árabes Aisha-Al-Hanan.

El Presidente haitiano arribo a Cuba media horas antes, y fue directo desde el aeropuerto hacia el teatro del Auditorium del Museo Nacional de Bellas Artes donde se presentaría el grupo vocal.

Desandann, único grupo vocal en creole conocido hasta el momento en Cuba y en el área del Caribe, incluido el propio Haití, surgió en 1994 como iniciativa de varios descendientes de la comunidad haitiana, en especial de su directora, Emilia Díaz Chávez, graduada de Dirección Coral en 1978.

Su repertorio, todo en creole, proviene del folklore haitiano y muestra hoy día diversos ritmos y géneros: el yambalú, el merengue, música de origen religiosa del vudú, y otros. A veces incorporan movimientos corporales, muy típico en el haitiano y con cierta influencia cubana, como acompañantes de la interpretación oral.

Tanto en Haití, donde han actuado en varias oportunidades, como en Estados Unidos de Norteamérica –lugar en el que han estado en tres oportunidades-, Francia, Canadá, Martinica y México han conocido de su maravilloso arte vocal.

El grupo ha sido premiado en diversos certámenes nacionales e internacionales, y recibido el reconocimiento y homenaje de las autoridades y pueblo de la provincia de Camaguey y de otros territorios del país.

Antecedió a su actuación en la gala la interpretación de varios números vocales de la Cantoría Martha Jean Claude, una agrupación de niños descendientes de haitianos de 6 a 16 años de edad, y dirigidos por Teresita Romero Miranda, del propio grupo Desandann.

En ocasión de la Semana de la Francofonía 2007 se realizó el viernes 16 una conferencia sobre el aporte de Jacques Roumain a la promoción de la diversidad cultural, a cargo del Doctor Jean Maxius Bernard, Consejero a cargo de los asuntos culturales de la Embajada de Haití en Cuba, y una degustación de variados platos típicos haitianos.

miércoles, febrero 07, 2007

RAPPELLERONT EN CUBA UN CENTENAIRE DE LA NAISSANCE DE JACQUES ROUMAIN
Octavio Borges

La Habana, 5 feb (AIN) Le centenaire de la naissance de l'intellectuel haïtien Jacques Roumain sera rappelé par un ample programme dans la Maison de l'Amérique.

Yolanda Wood, une directrice du Centre d'Études de la Caraïbe, de la Maison de l'Amérique, a informé que le roman emblématique de Roumain Gobernadores de la rosée, sera présentée durant la XVI Foire Internationale du Livre de La Havane.
La Maison de la Caraïbe, de Saint-Jacques-de-Cuba, se joindra aussi aux célébrations depuis le 19 prochain avec un programme de conférences sur la vie et oeuvre de Roumain et d'une rencontre artistique culturelle avec descendants de Haïtiens.

En avril la Maison de l'Amérique organisera un atelier de création graphique, d'une exposition et d'un panneau autour des études etnobotánicos du rendu hommage, considéré un grand ami du poète national Nicolas Guillén.

Jacques Roumain (1907-1944) a créé la revue Indigene et d'autres publications, en 1934 il(elle) a fondé le Parti communiste de la Haïti et a été son secrétaire général, a diplomatiquement représenté à son pays au Mexique et a cultivé presque tous genres littéraires.

Entre ses oeuvres La prise et l'ombre se détachent le conte, les nongirouettes La montagne ensorcelée et Les fantoches et le cahier de poésie la Madère d'ébène.

Le programme de souvenir inclut aussi le cycle fílmico la Haïti dans la cinématographie cubaine et un panneau sur ses traductions, dans la Maison Víctor Hugo, en plus des autres des études artistiques littéraires dans la Maison de l'Amérique.

photo (prise vers 1942) des archives CIDIHCA, D.R.

RECORDARAN EN CUBA CENTENARIO DEL NATALICIO DE JACQUES ROUMAIN
Octavio Borges

La Habana, 5 feb (AIN) El centenario del natalicio del intelectual
haitiano Jacques Roumain será recordado con un amplio programa en la
Casa de las Américas.
Yolanda Wood, directora del Centro de Estudios del Caribe, de la
Casa de las Américas, informó que la emblemática novela de Roumain
Gobernadores del rocío, será presentada durante la XVI Feria
Internacional del Libro de La Habana.
La Casa del Caribe, de Santiago de Cuba, también se sumará a las
celebraciones desde el próximo día 19 con un programa de conferencias
sobre la vida y obra de Roumain y un encuentro artístico cultural con
descendientes de haitianos.
En abril la Casa de las Américas organizará un taller de creación
gráfica, una exposición y un panel en torno a los estudios
etnobotánicos del homenajeado, considerado un gran amigo del poeta
nacional Nicolás Guillén.
Jacques Roumain (1907-1944) creó la revista Indigene y otras
publicaciones, en 1934 fundó el Partido Comunista de Haití y fue su
secretario general, representó diplomáticamente a su país en México y
cultivó casi todos los géneros literarios.
Entre sus obras se destacan el cuento La presa y la sombra, las
noveletas La montaña embrujada y Los fantoches y el cuaderno de poesía Madera de ébano.
El programa de recordación incluye también el ciclo fílmico Haití en
la cinematografía cubana y un panel sobre sus traducciones, en la Casa
Víctor Hugo, además de otros de estudios artísticos literarios en la
Casa de las Américas.

sábado, enero 20, 2007

JORNADA`POR TRIOMPHE des RÉVOLUTIONS de LA HAÏTI ET de LA CUBA Beatriz Cortes Alfaro

La Havane, 16 ene (AIN) Une journée de bons accueils par les anniversaires du triomphe des révolutions haïtienne, en 1804, et une Cubaine, en 1959, les deux le premier de janvier, réalisent des descendants de Haïtiens résidés à la Cuba durant tout janvier.

Des offrandes florales devant les bustes de José Martí, Toussant Louverture et Alexandre Petion dans les parcs la Centrale et de la Fraternité, dans la capitale du pays, ils(elles) ont initié les célébrations qui s'étendent dans tout le pays sur des communautés de cet etnia assis dans Guantánamo, Saint-Jacques-de-Cuba, Camagüey et d'autres provinces.

Le 19 de ce mois on réalisera dans le siège de l'Association de la Caraïbe l'une de ces activités, qui embrasse un programme varié de manifestations de la culture haïtienne dans la plus grande Antilla.






GRAFICAS DEL ENCUENTRO DE DESCENDIENTES DE HAITIANOS CELEBRANDO TRIUNFOS DE LAS REVOLUCIONES DE HAITI Y DE CUBA

JORNADA`POR TRIUNFO DE REVOLUCIONES DE HAITI Y DE CUBA
Beatriz Cortes Alfaro

La Habana, 16 ene (AIN) Una jornada de festejos por los aniversarios del triunfo de las revoluciones haitiana, en 1804, y cubana, en 1959, ambas un primero de enero, realizan descendientes de haitianos radicados en Cuba durante todo el mes de enero.

Ofrendas florales ante los bustos de José Martí, Toussant Louverture y Alexander Petion en los parques Central y de la Fraternidad, en la capital del país, iniciaron las celebraciones que se extienden por todo el país por comunidades de esa etnia asentados en Guantánamo, Santiago de Cuba, Camagüey y otras provincias.

El día 19 se realizará en la sede de la Asociación del Caribe una de estas actividades, la cual abarca un programa variado de manifestaciones de la cultura haitiana en la Antilla mayor.

La Casa de la Cultura de Centro Habana acogió esta semana a representantes de los distintos municipios capitalinos que degustaron comidas típicas y danzaron al compás de las músicas de Haití y Cuba.

A través de los años se han ido sedimentando en la realidad cubana los elementos y valores de toda naturaleza proveniente de los haitianos, convirtiéndose en parte inseparable del desarrollo integral de toda la sociedad.

Con los cambios sociales ocurridos en territorio cubano a partir de 1959, los haitianos y sus descendientes residentes aquí fueron beneficiados por las conquistas revolucionarias y han mostrado ser fieles cumplidores de los compromisos y deberes que este proceso les genera.

Actualmente se desarrollan diversas investigaciones e intercambios de experiencias con la propuesta de un censo específico entre esta etnia con el propósito de alcanzar una integral caracterización de las expresiones de lo haitiano en la dimensión cultural del pueblo cubano.
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jueves, enero 04, 2007

L'IMMIGRATION HAÏTIENNE. UNE INTRODUCTION

l'immigration haïtienne et sa descendance en Cuba a une manifestation particulière.
Avant que Christophe Colòn n'arrive à l'île déjà habìa dans elle une population originaire de la Haïti, une région appelée prends racine ì par les aborigènes qui, dans la langue arawak, il signifie une "terre de hautes montagnes".

Un autre exode de terre haïtienne vers la Cubaine a trouvé sa l'origine par les événements qui ont conduit à la révolution haïtienne, le triomphe des esclaves rebelles et le constituciòn du repùblica noir le premier de janvier 1804. Les colons français ont fui et j'obtiens ils ont traîné une dépêche de ses dotations d'esclaves, des mulâtres libres et les autres qui n'ont pas sympathisé avec le nouvel ordre social.

Ils ont conformé l'émigration le franc haïtienne vers la Cuba de fins du XVIIIe siècle et les principes du XIXe.

Mais le grand màs est arrivé des Haïtiens l'occasion ò l'inversion dans l'industrie sucrière cubaine par les compañìas transnationaux nord-américains, dans les premières décennies du XXe siècle, et la demande bon marché de main-d'oeuvre. La Première Guerre mondiale incentiv ò le dérangement des antillais recrutés comme manoeuvres et dans des conditions de semiesclavage.

Les va-et-vient dans le prix du sucre sur le marché, la crise économique mondiale et le facteur d'opposition il interne des travailleurs cubains vers l'immigration de travail étrangère, concitarìan le panorama de rejet et les décrets - lois et demàs des instruments gubernalmentales qui ont provoqué l'interrupciòn de l'arrivée massive de ces immigrants après le 1931, le rapatriement inévitable et sorti de milliers d'antillais, spécialement des Haïtiens et des Jamaïcains.

Écoulé les années suivraient, dans une moindre mesure, d'autres tránsitos et arribos des Haïtiens en Cuba - inclus les hommes politiques poursuivis et de l'autre nature faits courir ventre à terre au régime de la terreur que Francoise Duvalier a implantée en Haïti-, auquel se conformerait une masse de résidants haïtiens et de ses descendants dans des conditions les plus précaires de vie et de pression sociale, condicionante de la perception et du traitement octroyé aux antillais et à ses "pigeons".

La Révolution triomphante du Premier de janvier 1959 est venue à arrêter circunstancialmente cette émigration et - à radicalement changer - le panorama du Haïtien et de ses descendants en Cuba, ensemble avec les transformations politiques, économiques et sociales qu'a apaisées l'arrivée au pouvoir du mouvement révolutionnaire pris la tête par le Commandant chez le Chef Fidel Castro Ruz.

Les Haïtiens et ses descendants ont reçu les mêmes droits et participent à l'accomplissement des responsabilités ainsi que le reste des Cubains.

Ils sont des protagonistes dans l'histoire et la culture de la nation cubaine, et aussi comme le reste du peuple, libèrent les actuelles batailles de l'île par la défense et le triomphe définitif de la justice et de la raison.

martes, diciembre 26, 2006

El PERIODICO TRABAJADORES publicó en su edición digital http://www.trabajadores.cubaweb.cu/2006/agosto/26/cuba/el-piloto.htm el 26 de agosto de 2006 el siguiente trabajo de María de las Nieves Galá,nacional@trabaja.cip.cu, que, por su interés, lo insertamos en nuestra página.

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EL PILOTO DE LAS CARRETERAS


Uno debe respetar su trabajo, amarlo, sea cual sea. Y sobre todo tener disciplina, cuidar la técnica, señala Ramón Adelo López Luis. Foto: AGUSTÍN BORREGO

“Si quieres que me conozcan, tienes que poner que soy Azulito, así me dicen todos, familiares y amigos”, me aclara sonriente Ramón Adelo López Luis.
La sangre haitiana se le descubre en el rostro; sale por sus manos y piel.
“Mis padres vinieron de Haití en busca de una vida mejor. Pero no pudieron cambiarla. Vivíamos pobremente en un batey del actual central Amancio Rodríguez, en la provincia de Las Tunas. Trabajando en el campo, pasando necesidades. Ahí cuando iba a entrar un carro, se atascaba, no podía llegar.
Ramón estaba seguro de que su destino no sería el mismo. Dispuesto a aprovechar las posibilidades de estudio que le ofrecía la Revolución, pasó por dos tecnológicos e incluso ingresó en la Escuela de Aviación de Pinar del Río, con el anhelo de convertirse en piloto.
Sin embargo, el destino lo privaría de ese deseo. Un accidente en un salto de paracaídas lo tronchó. Del intento le quedarían para siempre una cicatriz en la cara y otra en una de sus piernas.
Ya a finales de la década del 60, se integró a la Columna Juvenil del Centenario; estuvo entre los que participaron en la zafra de los 10 millones y durante algunos años permaneció en las filas del Ejército Juvenil del Trabajo, donde, paso a paso, se formó como mecánico y posteriormente como chofer.
Si bien no anduvo por las nubes, fue piloto de tierra. En esa fecha su destino quedó marcado: se convirtió en camionero y recorrió el país de punta a cabo.

UNA TROPA DE CHOQUE

“Hace 32 años que comencé en la empresa de camiones, que ha adoptado diferentes nombres, pero siempre haciendo semejante labor. En ese entonces era flaquito, parecía un muchachito. Me paraba en alguna cafetería a merendar y a veces alguien preguntaba quién era el conductor y no querían creer que era yo”, recuerda Ramón.
Según refiere, con la experiencia del tiempo, el oficio de camionero es tan serio como el de piloto.
“Uno debe respetar su trabajo, amarlo, sea cual sea. Y sobre todo tener disciplina, cuidar la técnica y los recursos que ponen en nuestras manos”.
Consciente de que la lucha contra el delito y la corrupción es una de las esferas principales donde deben ejercer acción, señala que cada conductor, cada trabajador debe ser el principal cumplidor de lo establecido.
“En la empresa de Servicios Nacionales (SERVINAC) tenemos un plan para la protección de todas las áreas vulnerables. Cada lunes a las 7 y 30 de la mañana hacemos un matutino, en el cual se lee un boletín emitido por la Unión de Camiones, donde se recoge cualquier suceso extraordinario ocurrido en la UDECAM (Unión de Empresas de Camiones). Eso contribuye a alertar y educar, a no confiarnos y a estar mejor preparados. De cada hecho hay que sacar una lección”, acota.
Con satisfacción rememora la última temporada en que los choferes y técnicos se volcaron a recuperar los más de 25 camiones que tenían de baja técnica. La entrada de piezas de repuesto, junto a la labor de los innovadores y racionalizadores, hicieron posible que hoy la mayor parte de los vehículos funcionen.
Con una plantilla de 143 trabajadores, de ellos 82 choferes, SERVINAC ha logrado mantenerse como vanguardia nacional durante los últimos cinco años. Dedicada al apoyo de las tareas de la Batalla de Ideas, el colectivo se considera —según su líder sindical— como una tropa de choque, dispuesta a cumplir cualquier tarea que les asignen.
Reafirma que la manera de responder a la Proclama de Fidel es trabajando. A estas alturas, para el cierre de agosto, esperan haber cumplido casi al ciento por ciento el plan de producción del año.
Popular entre sus compañeros, ha sido durante muchos años dirigente sindical, de modo que todos coincidieron en seleccionarlo como delegado directo al XIX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).
“Eso significa un compromiso y el deber de representarlos con honestidad y sinceridad en mis planteamientos”.
Azulito habla con pasión del sindicato y de su papel ante los trabajadores: “Hay que defender sus derechos conociendo las leyes, sin pasiones.
Debemos tener claro que nuestro principal compromiso es con el Partido y la Revolución”.
De acuerdo con los cálculos, en sus 36 años como conductor, ha recorrido más de 6 millones 480 mil kilómetros, sin ningún accidente. “La gente tiene que amar lo que hace. Cuando estoy en un lugar y dicen algo malo de mi empresa, me siento triste, aunque no digan mi nombre; de lo contrario, cuando nos ponen de ejemplo y nos felicitan me pongo contento”, añade.
Presidente del CDR número 10 de San Miguel del Padrón y coordinador de la Zona 63, dice que esa labor no sería posible sin la cooperación de su esposa Marisol López. “En mi familia tengo ayuda. ¡Soportar a un camionero no es fácil!, pero hay comprensión de lo que uno hace”, subraya.
Amante de la ciudad, alguna que otra vez va de nuevo a su barrio natal. Le gusta sentarse bajo la mata de mamoncillos, hablar con los viejos amigos y recordar el pasado. “No se pueden olvidar las raíces, es como volver a nacer”, sentencia.

sábado, octubre 22, 2005



LA INMIGRACION HAITIANA. INTRODUCCION

La inmigración haitiana y su descendencia en Cuba tiene una particular manifestación.

Antes de llegar Cristóbal Colòn a la isla ya habìa en ella población procedente de Haití, región llamada asì por los aborígenes que, en la lengua arawak, significa “tierra de altas montañas”.

Otro éxodo de tierra haitiana hacia la cubana tuvo su origen por los acontecimientos que condujeron a la revolución haitiana, el triunfo de los rebeldes esclavos y la constituciòn de la repùblica negra el primero de enero de 1804. Los colonos franceses huyeron y consigo arrastraron a parte de sus dotaciones de esclavos, a mulatos libres y otros que no congeniaron con el nuevo orden social. Conformaron la emigración franco-haitiana hacia Cuba de finales del siglo XVIII y principios del XIX.

Pero el màs grande arribo de haitianos lo ocasionò la inversión en la industria azucarera cubana por las compañìas transnacionales norteamericanas, en las primeras décadas del siglo XX, y la demanda de mano de obra barata. La Primera Guerra Mundial incentivò el trasiego de los antillanos reclutados como braceros y en condiciones de semiesclavitud.

Los vaivenes en el precio del azúcar en el mercado, la crisis económica mundial y el factor de oposición interna de los trabajadores cubanos hacia la inmigración laboral extranjera, concitarìan el panorama de rechazo y los decretos-leyes y demàs instrumentos gubernalmentales que provocaron la interrupciòn de la llegada masiva de estos inmigrantes luego del año 1931, la repatriación forzosa y salida de miles de antillanos, en especial de haitianos y jamaicanos.


Transcurrido los años seguirían, en menor medida, otros tránsitos y arribos de haitianos a Cuba -incluidos los perseguidos políticos y de otra naturaleza escapados del régimen de terror que implantó Francoise Duvalier en Haití-, con lo cual se iría conformando una masa de residentes haitianos y sus descendientes en las más precarias condiciones de vida y de presión social, condicionante de la percepción y del trato otorgado a los antillanos y a sus "pichones".

La Revolución triunfante del Primero de enero del 1959 vino a detener circunstancialmente esta emigración y -cambiar radicalmente- el panorama del haitiano y sus descendientes en Cuba, conjuntamente con las transformaciones políticas, económicas y sociales que propició la llegada al poder del movimiento revolucionario encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Los haitianos y sus descendientes han recibido los mismos derechos y participan en el cumplimiento de las responsabilidades igual que el resto de los cubanos.

Son protagonistas en la historia y la cultura de la nación cubana, y al igual que el resto del pueblo, están librando las batallas actuales de la isla por la defensa y el triunfo definitivo de la justicia y de la razón.

viernes, octubre 21, 2005

ACTÚAN EN CUBA UNA VEINTENA DE GRUPOS FOLCLÓRICOS HAITIANOS

Una veintena de grupos folclóricos de danza y musicales de origen haitiano actúan en Cuba, como parte de la diversidad manifiesta en el panorama nacional y portadores tradicionales de un cada vez mayor reconocido espacio cultural a esta etnia.

Los conjuntos de danza se fundamentan en una tradición del baile haitiano y de la localidad donde están enclavados, como depositarios de un saber y un actuar por generaciones conservado por algunos descendientes del núcleo original.

Las provincias orientales presentan el mayor número con los grupos Barrancas, Pilón del Cauto y La Palmita, en Santiago de Cuba; Locosia en Guantánamo; Gagá Nuevo Haití y La flor de Rosa, en Holguín, Maye de Ife y Petit Danze en Las Tunas.

En Camaguey se encuentran Caidije y Bonito Patua, en tanto en Ciego de Avila actúan Ocay, La gran familia y Nago.

Especial significado tienen las Tumbas francesas, con elementos franco-haitianos, de las cuales se conservan la centenaria Santa Catalina de Ricci o Pompadour, en Guantánamo, La Caridad de Oriente, en Santiago de Cuba; y Bejuco, de Sagua de Tánamo en Holguín.

Sobresale también el grupo Desandann, de Camaguey, único conjunto coral en creole haitiano existente en el mundo, y de reconocida expresión artística.

Otras agrupaciones en Cuba recrean el acervo cultural haitiano, como son los conjuntos folclóricos Nacional, el Cutumba y el de Oriente, o los grupos Renacer haitiano, Raíces, Mystere du Vadoun d´Haití, entre otros.

La preservación de la diversidad cultural se logra en Cuba mediante la promoción y el respeto a las identidades culturales de todos sus ciudadanos, como fue ratificado en su respuesta a la Oficina del Alto Comisionado de la ONU sobre la Resolución 2004/20, donde enfatizó sus principios en tal sentido.

lunes, octubre 17, 2005

ORIGEN ECONOMICO DE LA INMIGRACION

La guerra de independencia librada por los cubanos contra España, en sus dos fases de 1868 y la iniciada en 1895, llegò hasta un punto en que la metrópolis no pudo sostener esta contingencia.

Fue entonces que los Estados Unidos de Norteamérica intervino en 1898 en la contienda, utilizando como pretexto la extraña voladura de su buque de guerra Maine, anclado en el puerto de La Habana, y le declarò la guerra a España.

Agotada como estaba, España no resistiò el embate de las tropas cubanas, ahora con la intromisión norteamericana, por mar y por tierra, y claudicò. Apartando a los cubanos, Estados Unidos firmò con España la rendición y fin de la guerra en 1898.

Las tropas norteamericanas se posesionaron del territorio y obligaron a las fuerzas cubanas a entregar las armas y desmovilizarse. Se instaurò un gobierno interventor yanqui que rigiò hasta 1902, cuando se declaró por los norteamericanos la escamoteada independencia de Cuba.

Durante y después de la ocupación militar estadounidense, las transnacionales azucareras norteamericanas se posesionaron del país, adquiriendo grandes territorios a bajìsimos precios, o aplicando el desalojo, sobretodo en la parte oriental de la isla, donde era escasa la población.

Los Estados Unidos realizaron fuertes inversiones en la industria azucarera, en especial en la parte oriental del paìs, y sobre bases más ventajosas que las del siglo XIX, le abrieron sus mercados y originaron un acelerado desarrollo a este sector econòmico.

La distorsión demográfica en Cuba, heredada de la colonia, significaba que porciones de las regiones occidental y central, con una superficie menor del 20% del total, concentraban el 60% de la población, mientras que Camaguey y Oriente, con la mayorìa y mejores suelos agrícolas solo contaban con el 11,4% de la población total.

Los productores de azúcar norteamericanos y otros presionaron a los gobiernos de turno para conseguir mano de obra barata y para ello acudieron a las islas cercanas de Haití y Jamaica, para reclutar desocupados a muy bajos salarios.

Un grupo de hacendados organizó, en 1911, la “Asociación de Fomento de la Inmigración”, cuyo objetivo principal fue la importación de braceros haitianos y jamaicanos, a partir de 1912.

La emigración hasta entonces mayoritariamente europea a Cuba comenzó a cambiar a partir de que el presidente José Miguel Gómez (1909-1913) concedió a la compañía Nipe Bay Company, mediante el Decreto Presidencial número 23, del 10 de enero del 1913, el permiso de importar 1 000 braceros antillanos para el central Preston en la provincia Santiago de Cuba.

domingo, octubre 16, 2005

INMIGRACION FRANCO HAITIANA

El inicio de las más trascendentes de las migraciones desde la isla vecina hacia la mayor de las Antillas se remonta a más de dos siglos, a finales del XVIII (1789 a 1805), provocado por la Revolución de Haití .

A Baracoa, Guantánamo y Santiago de Cuba, extremo oriental de la isla, comienzan a arribar en 1789 algunas familias franco-haitiana afectadas por las revueltas esclavas en Haití, lo que crece extraordinariamente a partir de 1791.

Pero la gran “diáspora blanca de Haití” se provoca con la derrota definitiva de los colonos contrarrevolucionarios en Cape Haitien (Cabo Haitiano), en 1793, cuando unos 2000 colonos blancos huyen hacia los Estados Unidos y hacia las colonias españolas de Cuba y de Santo Domingo.

Dos años màs tarde numerosas familias francesas deciden huir hacia Cuba a partir de que España cede a Francia la parte oriental de La española mediante el Tratado de paz de Basilea.

Otro momento de este éxodo lo fue en 1798 cuando, derrotados, los ingleses se vieron obligados a firmar la paz con Toussaint Louverture y abandonar la isla. Ellos y los colonos que les apoyaban salieron con destino a Jamaica, Nueva Orleáns y Cuba.

Tambièn, miles de mulatos seguidores de Rigaud se vieron impelidos a salir junto con èste al terminar la guerra civil en 1800, y viajar algunos hacia Cuba.

Napoleón Bonaparte envía a su ejèrcito a Haití y es derrotado en 1803 por Jean Jacques Dessalines, lo que origina una nueva emigración hacia Cuba.

Tras el primero de enero de 1804 proclamarse la repùblica libre, colonos franceses cargaron con sus dotaciones de esclavos y arribaron a Cuba por la región oriental, donde se asentaron y desarrollaron su economía cafetalera y cacaotera. Ya para 1805 había 30000 haitianos en Cuba. Se dice que en sólo 16 años (1789-1805) la ciudad de Santiago de Cuba recibió 20000 refugiados franco-haitianos.

Con los años, estos franco-haitianos fueron poblando otras regiones de la isla.

En el resto del siglo XIX el flujo de franco-haitianos hacia Cuba descendiò ostensiblemente, tanto por el agotamiento del nùmero de ellos en la nueva repùblica, como tambièn por las prevenciones en la colonia española para evitar una repetición de la revolución haitiana entre los esclavos, negros y mulatos libres, residentes en la isla.

Aùn asì, los franco-haitianos, sus esclavos negros y los mulatos llegados participaron no solo en el desarrollo económico, cultural y social de la isla, sino que tambièn no pocos de ellos tuvieron un lugar protagónico en las luchas por la independencia de Cuba.

sábado, octubre 15, 2005

HAITIANOS ABORIGENES

“Haitianos” llegaron a Cuba desde las primeras migraciones de aborígenes antes del arribo de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo.

Efectivamente, los primeros pobladores de Cuba los indios guanajatebeyes, taínos y siboneyes llegaron a ella procedentes de Sudamérica, utilizando como puente a las Antillas, o provenientes de la Florida, en América del Norte. Se dice que a la llegada de los españoles habìa unos 112 000 aborìgenes habitando en ella.

Una de las islas de la Antillas era denominada Haití, que en lengua aborigen de los taìnos y arawak significaba “tierras de altas montañas”.

Contra la explotación y el exterminio de los españoles se rebelaron los aborígenes, sobre todo los aguerridos caribeños. Uno de ellos, oriundo de Haití, se trasladó a Cuba para encausar la lucha contra los invasores: el cacique Hatuey.

Hatuey devino en el precedente histórico de la afluencia y protagonismo de los haitianos en Cuba, en ejemplo de los valores de lucha y dignidad revolucionarias, en un mártir de la lucha contra la invasión extranjera.

Guamá, otro invicto aborígen, luchó contra los invasores desde 1522 hasta 1533 en las montañas de Baracoa, en el oriente cubano.

domingo, octubre 09, 2005

PROTEGIDOS POR LA SEGURIDAD SOCIAL

Los braceros transportados hacia Cuba para suplir la carencia de mano de obra barata con destino al corte de la caña de azúcar provenían de Haití y Jamaica, principalmente, y de otras partes de la Antillas Menores.

Todos ellos fueron sometidos a las más infrahumanas condiciones para el trabajo duro en los campos, y bajo una fuerte discriminación en todos los órdenes.

Tal grado de explotación les hacía huérfanos de toda protección de los gobiernos imperantes o de la sociedad misma. Con el triunfo de la Revolución el primero de enero del 1959 cambió radicalmente esta situación.

Los beneficios en los terrenos de la economía, la educación, la cultura, los deportes, la recreación, la salud y otros, y la preservación de la vida misma con una dimensión más plena en su desarrollo que propició el nuevo régimen social en Cuba para toda la población, alcanzó también a esos inmigrantes y sus descendientes.

El Gobierno Revolucionario analizó en un momento determinado la situación de aquellos inmigrantes antillanos que, al momento de entrar en vigor la Ley de Seguridad social número 1100, del año 1963, no se encontraban trabajando por la edad o por sus condiciones físicas, y por lo tanto no estuvieron incluidos en sus beneficios.

Entonces se dictó la Resolución 232 del Ministerio del Trabajo en el año 1967, la cual incorporaba como beneficiarios de la seguridad social con una prestación monetaria adicional a la protección que ya recibían en cuanto a atención médica, de asilo, hospitalaria y otras por parte del Ministerio de Salud Pública como residentes en Cuba.

La propia resolución establecía ese acto como una justicia a los antillanos, ante el aporte a la economía del país durante tanto tiempo y sometidos a los más crueles niveles de explotación y discrimanción.

La cuantía fijada entonces fue de 40 pesos y lo recibieron más de siete mil antillanos en todo el país. Esa cantidad aumentó a 60 pesos en el año 1969 y posteriores incrementos ha propiciado que en la actualidad alcancen una pensión media de 90 pesos.

Según reportes de la base de datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Cuba se mantenían 92 haitianos beneficiarios de aquella resolución 232 que en la actualidad continúan cobrando su pensión.

Adicionalmente, de acuerdo con lo establecido en las leyes 1100 del año 1963 y 24 del año 1979, los familiares de los haitianos ya fallecidos que estaban acogidos a esa Resolución reciben también los beneficios de la Seguridad Social.
PROTAGONISMO DEL HAITIANO EN CUBA

Por coincidencias históricas, las revoluciones de Haití y de Cuba triunfaron un primero de enero: la haitiana en 1804, la cubana en 1959.

Ambas sentaron un precedente en el hemisferio occidental: la haitiana, la primera revolución triunfante de esclavos negros, la cubana, la primera en convertir en libre su territorio en América Latina e iniciar la construcción de una sociedad socialista.

La presencia del haitiano en Cuba no ha sido todo lo pasiva que regularmente se tiende a pensar. Ha tenido, y tiene, un papel activo dentro de la formación de la nación cubana y su ulterior desarrollo.

La idiosincrasia, las creencias y conductas sociales, económicas, religiosas, culturales, artísticas, hábitos alimentarios, remedios para la salud y otras del haitiano se han engarzado en el entramado de esta nación antillana.

Numerosos hijos de aquel país y sus descendientes ofrendaron sus vidas en las gestas libertarias cubanas o alcanzaron lugares cimeros en la Guerra de Independencia, así como en los posteriores años de lucha contra regímenes dictatoriales.

Un ejemplo de esta afirmación lo es también Emilio Bárcena Pier, descendiente de haitiano, que se incorporó a la lucha guerrillera contra la tiranía de Batista y, junto con el Ejército Rebelde creado por la vanguardia que asaltó al cuartel Moncada, luchó bravamente. El perteneció a las tropas del querido y legendario comandante Ernesto Che Guevara, hasta caer heroicamente en combate.

Sangre de sus descendientes se derramó también, junto con la cubana, en las acciones internacionalistas en África y en otras regiones, en aras de la libertad de aquellos pueblos. Las filas de combatientes cubanos del Che en el Congo, en el año 1965, contaron con un haitiano (Adrien Sansaricq) y no pocos descendientes de esta etnia.

Y así fue cuando Cuba ayudó al pueblo angolano a defender su libertad de los intentos coloniales sudafricanos, o en muchos otros lugares combatiendo al enemigo colonialista e imperialista, o brindando el apoyo a la educación, a la salud, a las construcciones, al desarrollo económico de naciones hermanas del llamado Tercer Mundo.

Al igual que el resto del pueblo, están librando las batallas actuales de Cuba por la defensa y e triunfo definitivo de la justicia y de la razón.
DISCRIMINADOS Y REPATRIADOS

En 1921 el presidente Alfredo Zayas firmò el Decreto 1404 mediante el cual se exigía el reembarque de los braceros antillanos.

En la medida en que se acercò la etapa de crisis económica mundial, los inmigrantes antillanos fueron rechazados por la oficialidad de turno.

Al Congreso fueron presentados diversos proyectos de leyes contra la inmigración, con el fin de limitarla o suspenderla.

Los potentados azucareros no tan solo se opusieron a esta salida de la mano de obra barata, sino que estimularon la existencia de los inmigrantes ilegales en el paìs.

En tanto se evidenciò una enorme reducción en los inmigrantes que arribaron al paìs en 1922, esto cambiò en 1923 y siguientes años hasta el 1928.

Bajo acuerdo con sus respectivos gobiernos, la administración cubana realizò la repatriación de 15 600 antillanos en 1928, la mayorìa haitianos, 2 100 salieron por su propia voluntad.

La crisis económica capitalista mundial de 1929 agudizò esta situaciòn.

Fueron implantados férreos controles sobre la población extranjera arribante y residente en el paìs, y a los antillanos en especial se les propinò un abusivo trato por parte de las autoridades.

En 1930 fue presentado un proyecto de Ley de Inmigración y Colonización mediante el cual se prohibía la entrada al paìs de antillanos y chinos, entre otros.

La entrada de inmigrantes prácticamente se paralizò en 1932.
CULTURA HAITIANA

La dimensión cultural del elemento haitiano dentro del desarrollo de la nacionalidad cubana está aún por caracterizar en su justo alcance y en todos sus aspectos.

Entendida como modo de ser y de hacer y no solo la acumulación y manifestación de conocimientos estéticos y artísticos, la cultura haitiana ha tenido un rol en el proceso de transculturación que de diversa naturaleza se ha originado en Cuba.

Es parte integrante de ese gran “ajiaco” cultural y formador del pueblo cubano.

De la etapa precolombina los propios colonizadores españoles se encargaron de arrasar a la población residente y que provenía de la región conocida hasta entonces como Haití, por lo que no pudiera afirmarse de una prevalencia cultural de aquellos aborígenes.

El aporte del haitiano a la integral formación cultural cubana se manifiesta con mayor fuerza desde la llegada e inserción en la vida de la colonia española del siglo XVIII de los fugitivos franco-haitianos con sus dotaciones de esclavos, en la etapa de la Revolución de Haití, y pasa por los restantes componentes de la inmigración desde aquella región durante los siglos siguientes.

A través de los años se han ido sedimentando en la realidad cubana los elementos y valores de toda naturaleza provenientes de los haitianos, convirtiéndose en parte inseparable del desarrollo integral de toda la sociedad.

El haitiano, centro de ese intercambio en tanto objeto y sujeto del proceso mutuo de influencia cultural, ha tenido en diversas etapas comportamientos de defensa de sus hábitos, costumbres, creencias, etc., ante la agresión, sojuzgamiento y discriminación sistemática a que estuvo sometido durante años por los otros integrantes de la sociedad hasta el triunfo de la Revolución cubana

Aún cuando los haitianos autóctonos mantuvieron una tendencia hacia una forma de vivir abroquelada, defensiva, autoformadora, encerrada en sí misma respecto al resto de la sociedad, no fueron ellos, ni sobre todos sus descendientes, totalmente ajenos a la asimilación creativa de la realidad circundante, de los avances de economía, la ciencia, la tecnología, la cultura, en fin, del desarrollo de la sociedad cubana.

Así ha transcurrido la preservación y afirmación de su identidad cultural, de sus hábitos sociales y actitudes individuales, que conforman hoy día el estilo de vida y de trabajo, las manifestaciones de su participación activa en la vida cultural del país.


Sobre todo ello se despliega en estos momentos diversas investigaciones e intercambios de experiencias para alcanzar una integral caracterización de las expresiones de lo haitiano en la dimensión cultural del pueblo cubano.
ASENTAMIENTOS HAITIANOS

Los haitianos se asentaron en diversos lugares del oriente de Cuba, fundamentalmente agrupados en comunidades cercanas a las grúas de pesaje de la caña, en los ramales de ferrocarriles, en los antiguos barracones de esclavos y en cuanto sitio le permitían los dueños de los centrales y demás integrantes de la sociedad, llegando hasta crear bateyes de gran concentración haitiana.

Constituían, por lo regular, comunidades cerradas, propensas a subsistir por sí solos.

Con el transcurso de los años ellos pasaron a residir en cuarterías, diferenciadas del barracón por estar divididas por paredes de madera y con un portal.

Construyeron ranchos con paredes de tablas de palma, pino, mangle y otros materiales y techo de guano, o bohíos edificados con paredes y horcones de tablas de palma o de yagua, pino, mangle y otros, y techo de guano.

En la política de asentamiento al antillano, y por sobre todo, al haitiano, los dueños de tierra le ofrecían a estos porciones de terrenos vírgenes. El inmigrante desbrozaba montes con machetes y hachas para construir ranchos y convertirlos en productivos. Al cabo del tiempo, era desalojado de esos lugares por cualquier pretexto, y debía, con suerte, comenzar ese mismo proceso en otro lugar.

Así era explotada también la fuerza de trabajo del antillano.

El haitiano se mantenía en constante movimiento migratorio desde las distintas zonas de los centrales hacia las mayores zonas cafetaleras de las provincias orientales en el llamado tiempo muerto o receso de la zafra azucarera.

Así llegaban hasta los lomas de Guantánamo, Santiago de Cuba y otras a recoger café.
BRACEROS PARA LA ZAFRA AZUCARERA

Cuba desarrollò una política migratoria de puertas abiertas en las primeras décadas de la Repùblica mediatizada.

El movimiento de mano de obra barata propiciò que centenares, miles de antillanos (jamaicanos, haitianos y otros) fueran llevados a Cuba como jornaleros para las zafras azucarera y otras.

La Primera Guerra Mundial incentivò este trasiego a partir de que la isla devino en principal productor de azúcar para los paìses aliados y requería màs mano de obra barata.

El 3 de agosto de 1917 la Ley de Inmigración sancionada por el presidente Mario Garcìa Menocal autorizò toda inmigración de braceros o trabajadores por un plazo de hasta dos años después de concluida la guerra.

Pero el azúcar subiò su precio en el mercado mundial una vez terminada la guerra, la producción aumentò exorbitantemente y se originò el perìodo conocido como de “la danza de los millones”. En consecuencia, el nùmero de inmigrantes se duplicò de un año para otro (1919 para 1920).

Como mismo subiò, el precio del azúcar empezó a caer a partir de la zafra de 1920. Ello trajo aparejado que se empezara a aplicar otra política del gobierno de turno respecto a los inmigrantes.